Mario Augusto Bunge (1919) reflexiona sobre la mente. Zaragoza, aula magna de la Facultad de filosofía y letras (Unizar) -
Martes, 26 de mayo de 2009.

(Foto: Mario Bunge durante la conferencia)
¿QUÉ ES LA MENTE Y CÓMO PODEMOS ENTENDERLA HOY? (Sinopsis personal de la coferencia)
El profesor Bunge tras la pregunta ¿qué es la mente? nos desglosa en líneas generales su propuesta científica y actitud filosófica ante la realidad y su conocimiento. Así como una consistente crítica al pensamiento metafísico más abstracto y a las llamadas pseudociencias. La mente es un tema filosófico (uno de los grandes problemas metafísicos) desde hace 1500 años. En él, se han diferenciado dos tendencias o posturas mayoritarias que recorren toda la historia del pensamiento:
- Materialismo (Hipócrates): donde los procesos mentales corresponden con la mente.
- Idealismo (Platón): en el que la mente es un ente inmaterial mediante la que se explica la existencia material del mundo.
Esta distinción posee un carácter fuerte en toda la historia hasta que en siglo XIX aparece la neurociencia moderna, que hace más hincapié en estudiar los postulados materialistas del médico Hipócrates. Esta ciencia todavía está en pañales si atendemos al hecho de que Ramón y Cajal, uno de sus más notables fundadores es todavía hoy ampliamente citado en los trabajos de investigación consiguientes.
Existen una serie de célebres experimentos que avalan el estudio de la mente desde un terreno puramente empírico:
1. Un experimento de mediados de siglo sugirió algo sorprendente, que el conocimiento se puede transplantar. Se implantaron cerebros de unas abejas que sabían la configuración y localización de una determinada colmena a otras ignorantes. La respuesta fue asombrosa, las abejas ignorantes supieron donde y como era la colmena sin necesidad de aprendizaje.
2. Los científicos Weisrrantz y Pöppel sometieron a varios pacientes con ceguera causada por daño cerebral a un experimento de visión. En él, pedían a los enfermos que intentaran ver o al menos imaginar lo que tenían delante de ellos. Tras la concentración y el esfuerzo, ellos lograban ver a la mujer de vestido rojo que tenían enfrente. Realmente su cerebro no podía ver, pero sus ojos sí. La información de sus ojos se procesaba de manera vaga por otras zonas cerebrales que no estaban afectadas, por lo que la recomposición visual de la escena se realizaba por otro medio.
3. Los estudios recientes sobre el cerebro hacen bueno el famoso dicho inglés: “úsalo o lo pierdes”. En efecto, si el cerebro no piensa (se jubila) la facultad de pensar degenera progresivamente.
4. El centro del placer y otros estímulos sentimentales que posee el hombre y se intentaron explicar de forma mística en realidad se encuentran en la zona interior del cerebro, como demuestran los experimentos a través de impulsos eléctricos en los cerebros de las ratas.
5. Piaget, el gran sociólogo y neurólogo componía sus leyes generales en base a unos pocos casos particulares, lo que hace creer en el método científico para entender la totalidad.
Todos estos argumentos, presentados por el profesor Bunge, vienen a apoyar su tesis fuerte: que el problema de la mente puede solucionarse desde la ciencia. A continuación, hace una reflexión más metafísica sobre el asunto. Una argumentación muy crítica con el misticismo de muchos pensadores idealistas (entre los que destaca Heidegger), con el psicoanálisis y otras pseudociencias.

(Foto: Bunge durante una explicación)
Sigue afirmando Bunge: Heidegger dice “el tiempo es la maduración de la temporalidad” ¿Qué es eso? Nada. También añade que “el ser es ello mismo” ¿Qué significa? Nada, una nada con toda la profundidad alemana. En la misma línea dicen teóricos de la ciencia como Jhon Mc Ginn (discípulo de Chomsky) que “la mente es un misterio irresoluble”. ¿Cómo? Estupor, el colmo de la argumentación, la afirmación sin argumentos, un «todo vale» que debe de ser combatido desde la Razón.
Como vemos, la metafísica más profunda no propone ninguna solución al problema, y por tanto, no lleva a ninguna parte. El filósofo de la mente Whitehall llega a decir: “el dolor duele”. ¿Qué es esto? Pues como lo otro, un mero juego de palabras que «asombra por su estupidez». Como lo sostenido por Jhon Searle, que dice que el cerebro causa la mente. ¡Eso es como decir que las piernas causan el caminar! Como sabemos, la relación de causa solo se puede dar entre eventos, nunca entre elementos. Por estos errores podemos llegar a concluir que en la mayor parte de los filósofos de la mente falta un sistema conceptual con términos ontológicos científicamente constatables en la época en los que se construyen. En filosofía, no se puede «improvisar a la ligera», como la mayoría de académicos hace.
En cuanto a la psicología, Platón introdujo el estudio de la mente mediante el diálogo racional, pero cayó en el error de establecer un dualismo impreciso entre la materia y la idea. Aristóteles, su discípulo, dio a conocer tal error hablando de una única substancia material que cambia y fluctúa debido a la composición y estructura de sus elementos. El discurso dualista que inaugura Platón y recogen los psicoanalistas, según Bunge, viola las leyes de la física al postular la creación de energía en varios instantes del tiempo. Cómo puede hacerse posible un correlato diferenciado y paralelo al mismo tiempo entre el estado mental y físico si sabemos que la energía ni se crea ni se destruye, se transforma.
Para finalizar, Bunge carga con sus argumentos contra aquellos que defienden que el alma influye sobre el cuerpo. No, son unas partes del cuerpo las que influyen sobre otras. Lo que llamamos alma no es un ente individual y desligado del cuerpo, sino la manifestación de una interacción entre distintas partes corporales. En definitiva, el alma no sólo posee un notable interés filosófico, también científico y tecnológico. Ciertas partes de nuestra denominada alma pueden ser reemplazadas por aparatos tecnológicos según los resultados que arrojan la experimentación en pacientes con daño en determinadas zonas cerebrales.